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HISTORIA DE UN ALMA

ANTES DE SU VIAJE A LA TIERRA

Érase una vez un alma curiosa que observaba el mundo donde otras almas vivían experiencias humanas. Formaba parte del Origen, la fuente de la que brota la vida. En aquel lugar el miedo carecía de sentido, la prisa resultaba innecesaria y la pérdida era desconocida. Las distancias tampoco existían, porque todo pertenecía a una misma realidad. El tiempo tampoco marcaba límites: la eternidad avanzaba con calma y sin interrupciones. Todo estaba envuelto por un amor tan vasto que perderse en él resultaba imposible.

El alma contemplaba cómo otras almas emprendían viajes extraordinarios. Allí entraban en cuerpos, probaban destinos, reían, amaban, sufrían, buscaban sentido, olvidaban y, con el tiempo, volvían a recordar. Un día se acercó al Origen.

La luz que la rodeaba se volvió aún más suave y más cálida. El Origen, que era Amor en su forma más pura, respondió:

La pequeña Alma quedó en silencio, prestando mucha atención a cada palabra.

La pequeña Alma escuchaba sin apartar la mirada.

Pero también conocerás la soledad, los celos, la tristeza, la confusión, la vergüenza, la nostalgia, la desesperación y el miedo. Habrá momentos en los que sentirás que lo has encontrado todo, y otros en los que creerás haberlo perdido todo, incluso a ti misma. A veces te sentirás profundamente amada. Otras veces pensarás que nadie te ve. En ocasiones te sentirás fuerte. En otras, perdida y asustada. Y todo eso es parte de la experiencia humana.

La pequeña Alma reflexionó durante un momento.

Allí existe un lugar tranquilo dentro de ti donde siempre podrás encontrarme. No en el ruido del mundo, ni en su prisa, sino en la profundidad. En el espacio que hay entre los pensamientos. En la honestidad contigo misma. En ese lugar donde aún vive el recuerdo del hogar.

La pequeña Alma guardó silencio durante un largo rato.

La pequeña Alma bajó la mirada, como si ya viera encuentros futuros, despedidas y rostros queridos perdiéndose en la distancia del tiempo.

Luego el Origen habló de nuevo, como si entregara una enseñanza importante que todas las almas escuchan antes de partir.

La pequeña Alma escuchaba con tanta atención que cada palabra parecía grabarse en su esencia.

Antes de partir, el Origen le dijo una última cosa:

Y así la pequeña Alma partió hacia la Tierra. Entró en un cuerpo, respiró por primera vez, abrió los ojos y lloró, como lloran todos los que llegan desde la infinitud al mundo de las formas. Y así comenzó la gran aventura llamada experiencia humana.